¿DÓNDE ESTAMOS RESPECTO AL CAMBIO CLIMÁTICO?

La conferencia de Paris sobre el Cambio Climático (COP 21) fue un hito importante en el año 2015, quizá el mayor que se recuerda desde la conferencia de Kyoto (COP 3, 1997). París puso por primera vez de acuerdo a todos los países de la ONU a la hora de afirmar la existencia de un cambio climático en nuestro planeta, y la voluntad de minimizarlo.

Desde entonces, lamentablemente, algunos gobiernos de países industrializados han dado pasos hacia atrás, pero el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media global durante lo que queda de siglo XXI sigue plenamente vigente para la ONU y para grupos como el G-7, mientras continúa aumentando el número de ciudadanos que incorporan buenas prácticas ambientales a sus tareas diarias, y que exigen lo mismo de las empresas y de los gobiernos. Es decir, algo ha cambiado desde aquella conferencia de París, y mucho más está en proceso de cambio.

Si unimos estos hechos incontestables a la necesidad de una mayor generación de energía para abastecer a una población que va a continuar creciendo hasta 2050, la llamada transición energética  se convierte en una prioridad a nivel mundial. De la mano de esa transición del modelo energético va también la economía circular, que en otras palabras conlleva la gestión adecuada de los residuos para convertirlos en recursos.

Dentro de este marco político y regulatorio, en el que casi todo es nuevo, la UE continúa liderando las acciones más representativas y estableciendo los objetivos más ambiciosos. No obstante, a menudo los planes que parecen ideales sobre el papel, encuentran obstáculos cuando llega el momento de ejecutarlos.

Así pues, según publicaciones recientes, una serie de países del Norte y Este de Europa se manifiestan en contra de aumentar los objetivos de reciclaje de RSU hasta el 65%. La mayoría de estos países recuperan energía de más del 60% de los residuos urbanos (principalmente por incineración), lo que según la Comisión Europea queda un escalón por encima del vertido en cuanto a la idoneidad del tratamiento, pero para muchos sigue resultando poco ambicioso. Por otro lado están los países que actualmente están muy alejados de los objetivos marcados, por ejemplo en cuanto a vertidos, pero a la vez no confían demasiado en la recuperación energética. Estos países, en su mayoría del sur de Europa, defienden los objetivos de reciclaje ya establecidos en el 50%, e incluso algunos están a favor de llegar al 65%.

La explicación podría estar en que la incineración resulta más eficiente cuando a la producción de energía eléctrica se añade el aprovechamiento del calor generado en forma de vapor, siendo los países fríos los principales beneficiados por esta tecnología. En cambio, en los países del sur de Europa, el aprovechamiento de la energía calorífica se limita a casos muy concretos (industrias), lo que hace que el reciclaje u otras formas de aprovechamiento energético distintas a la incineración se vean a priori más atractivas.

By | 2017-05-30T13:02:42+00:00 mayo 30th, 2017|Economía Circular, Reciclaje, Residuos|0 Comments