LA VITRIFICACIÓN POR PLASMA COMO SOLUCIÓN A LA GESTIÓN DE LOS RESIDUOS PELIGROSOS

La vitrificación es la tecnología más apropiada para el tratamiento de residuos inorgánicos altamente tóxicos. De hecho los expertos coinciden en que se trata de la tecnología más segura para inertizar residuos.

Los residuos aptos para la vitrificación deben ser de naturaleza inorgánica al 100%, y para que el sistema resulte rentable, los residuos deben ser tóxicos, ya que cuanto mayor sea su coste de tratamiento mayor será el ingreso de la planta y aumentará su rentabilidad.

En el proceso de vitrificación se  funden un conjunto de materiales inorgánicos y posteriormente se enfrían con lo que se consigue que el producto de salida posea una naturaleza físico/química unitaria y homogénea. Mediante un correcto proceso de vitrificación se obtiene un producto con una alta resistencia a la lixiviación.

La vitrificación es un proceso que requiere altas temperaturas por lo que tradicionalmente se ha llevado a cabo en hornos convencionales usando combustibles fósiles o en hornos de fusión eléctricos.

La rapidez y gran concentración de energía que es capaz de generar la antorcha de plasma ha abierto un nuevo campo en la vitrificación de residuos peligrosos mediante el uso del plasma y la adición de agentes fundentes que colaboran en la formación del silicato vitrificado minimizando la producción de gases y simplificando la instalación necesaria.

La vitrificación por plasma es una tecnología probada para el tratamiento de residuos peligrosos como cenizas volantes, PCB´s, suelos contaminados… de hecho, en Japón, las incineradoras de residuos tienen una planta de vitrificación de cenizas asociada.